viernes, 12 de abril de 2013

LA DISCRIMINACIÓN EMPIEZA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


                                                 Discriminación en medios sociales.


La violencia y la discriminación a los GLBTI tienen como principal
mecanismo de expresión y llegada a los diversos integrantes de la
sociedad a los medios de comunicación masiva. Estos medios, permiten
la reproducción inmediata y masiva de estereotipos negativos respecto
de los sexualmente diversos. Lo cual crea en el imaginario social
concepciones erradas de los GLBTI, que permiten que se implanten ideas
intolerantes en el colectivo social que llevan a la discriminación;
además de dar fuerza y sustento a las creencias del imaginario social
que conciben de forma negativa el no ajustarse a los rígidos
estándares esperados para los géneros por el sistema heteronormativo.
“Así, en el campo de la sexualidad y los afectos, los medios de
comunicación construyen una imagen sesgada de las diversidades,
repleta de significantes descontextualizados, (…) que eluden sus
procesos vivenciales y construyen estereotipos, marginalizando y
negando su capacidad de relacionarse con la sociedad.” (Cosme, 2007,
p. 86-87)
Mucha de la información que se difunde en los medios de comunicación
respecto a la diversidad sexual no tiene un adecuado sustento
científico o legal. Por el contrario, se limita a una reproducción de
las creencias hegemónicas de la sociedad, las cuales muchas veces
tienen implícito el elemento homofóbico, mostrando posiciones
sesgadas al no permitir la posibilidad de que se muestre la otra
realidad, permitir el derecho a la réplica de los GLBTI ante
postulaciones de tinte homofóbico que buscan la vulneración de sus
derechos humanos. A través de los medios de comunicación se confirman
las enseñanzas homofóbicas de la niñez que eliminan toda posibilidad
de poder comprender las necesidades del otro, en este caso de la
persona sexualmente diversa.

Además, se genera una total descontextualización de los GLBTI,
mostrándolos siempre como seres que viven los extremos. Estas imágenes
que se muestran de los sexualmente diversos alimentando los
estereotipos que en sociedad se tienen de aquellas personas que no
“respetan” los esquemas sociales y que con su presencia atentan
contra la libre convivencia social.

Los medios de comunicación, al estar bajo el control de elites
poderosas, se han enfocado en informar a la sociedad de aquellos temas
que a ellos les interesa que conozcan. No necesariamente se ofrece un
gran abanico de alternativas de información veraz y oportuna sobre los
diversos temas y realidades de la sociedad. Muchos grupos que tienen
el poder concentrado temen el surgimiento de colectivos que buscan la
reivindicación de sus derechos, por lo que bajo la excusa de la
seguridad de la nación, muchas veces se prohíbe y criminaliza el
derecho a la oposición, el derecho a la huelga, el derecho a exigir
públicamente el respeto de los derechos humanos.

“Más aun si estamos asistiendo ahora, con el pretexto de una lucha
contra el terrorismo, a una criminalización de la protesta de los
movimientos sociales. Esas luchas llamadas de “ilegales” junto con
otras luchas legales (…) son necesarias para obtener cambios.”
(FEDAEPS, 2005, p. 103)

Silenciando la reivindicación de los derechos de los sexualmente
diversos se permite la continuación de la concentración del poder y el
control de las personas. Control que busca la obtención de beneficios
para unos a costa de otros que son obligados a asumir y acatar las
ideas de los poderosos, bajo pena de sanción social por no acatar los
rígidos parámetros impuestos. Para impedir la lucha social, se usan
mecanismos como la limitación de las minorías al acceso a los medios
de comunicación. Ya que el permitir la conquista del sentido común de
los ciudadanos ocasionaría el rompimiento de los rígidos esquemas de
género que permiten el control social. Por lo que los grupos de poder
de tendencia homofóbica han buscado impedir el acceso de los GLBTI a
los medios de comunicación. “Una de las técnicas más eficaces del
odio contra los homosexuales consiste en cerrarles todo espacio de
expresión pública, reducirlos por el silencio al anonimato absoluto”
(OEML, 2003, p. 51).

Se silencian y niegan oportunidades al Colectivo GLBTI de acceder a
los medios de comunicación masiva, mecanismos que les permitirían una
excelente manera de visibilizar las problemáticas sociales y educar a
la gente sobre la diversidad sexual. Sin embargo, se ponen muchos
obstáculos a aquellas personas que desean acceder a los mecanismos
convencionales para dar a conocer la vulneración de los derechos de la
Comunidad GLBTI, “el tema central de la comunidad lésbico- gay es la
invisibilidad: invisibilidad dentro de la ley, dentro de la sociedad,
dentro del trabajo de las organizaciones” (Benálcazar, 2001, p.141)
Para alimentar el heterosexismo en la sociedad se han generado
programas “cómicos” cuyo “principal tema de risa (…) es el (…) tema
gay (…) La feminización de los personajes es motivo de burla del
programa, y pánico para el telespectador gay que no se siente referido
y, por el contrario, resulta agredido” (Bracamonte, 2001, p. 304)
Estos programas utilizan las erradas concepciones que existen en el
imaginario social y la misoginia de la sociedad machista,
androcéntrica, para generar programas en los cuales se tengan
personajes GLBTI completamente estereotípicos, rayando en lo no
humano. Exagerados y femeninos en caso de ser hombres, o machonas en
caso de ser mujeres lesbianas. Se busca que estos personajes encajen
perfectamente en cada uno de los esquemas que se tienen de los GLBTI
en sociedad y apelar a la aceptación social de las interacciones de
estos personajes al evocar estos las ideas que se encuentran
arraigadas en el imaginario social de la gente.

Esta forma de visibilización de lo GLBTI no es en lo absoluto positivo
para los sexualmente diversos. Por el contrario, tiene un efecto
tremendamente dañino para estas personas. Debido a que permitir que en
la sociedad se asuma como “cómico” lo femenino, se le quita su
credibilidad, se niega la posibilidad de generar empatía; no se
comprende las necesidades del personaje como ser humano. El dolor, la
tragedia, los sentimientos del personaje son motivo de burla para la
gente, ya que al expresarse y comunicarse a través de un modo que se
considera “femenino” en la sociedad automáticamente se disminuye la
seriedad del asunto. Se reproduce el sentimiento machista del
androcentrismo de que lo femenino no tiene validez, de que lo femenino
no tiene lógica, solo sentimiento; se lo considera impulsivo y por no
tener un fundamento lógico no se lo toma en cuenta. “Al traducir una
dinámica social y trasladarla al plano mediático, que por fuerza,
cobra una lógica alegórica, estamos frente a lo que Bourdieu llamó
“violencia simbólica”, que entre otras cosas, describe la reproducción
del dominio masculino sobre las mujeres”. (Carpio, 2013)
Respecto a la identidad de género, las personas que trabajan en los
medios de comunicación, en su mayoría, no tienen un conocimiento claro
sobre las diferencias entre la diversa gama de identidades
sexo-genéricas. Lo cual ocasiona que se llegue incluso a confundir a
estas identidades con las preferencias sexuales, llegando al extremo
de la ignorancia de identificar como gay a la persona trans. Muchas
veces, esta confusión tiene otro trasfondo, el buscar cuestionar la
legitimidad de la identidad de género o sexo. Buscando negar su
existencia o calificándola de anormal por no ajustarse a criterios de
“normalidad” o a criterios biológicos.

“El esfuerzo que la prensa hace por negarlas y descalificarlas, a
través de su cosificación y descontextualización, termina provocando
una mayor presencia de su realidad en el imaginario, aunque siempre
como práctica marginal y proscrita, fuera de las fronteras de la
“normalidad””. (Cosme, 2007, p. 89)

Otro aspecto que genera la discriminación en los medios de
comunicación de las personas GLBTI es la cobertura y los espacios que
se han dado a autoridades religiosas para descalificar a las
diversidades sexuales. Los cuales escudándose en su libertad de
expresión y libertad de credo han generado que en la sociedad se
fortalezcan los conceptos del imaginario social que conciben al
homosexual como desviado, y a las identidades sexo - genéricas como
anti naturales, por no estar ligadas a la biología y a conceptos
caducos expresados en la Biblia.

A través de los “libros sagrados” como la Biblia, se ha condenado a
los actos sexuales homosexuales como “grandes depravaciones e incluso
presentadas como la (…) consecuencia de una repulsa de Dios” (Flores,
2002, p. 94)

Esta condenación y rechazo de la iglesia a las diversidades sexuales
ha generado que a través de espacios de difusión masiva se expresen
ideas muy perjudiciales para las personas de la Comunidad GLBTI. Bajo
el paraguas de la “libertad de expresión” se ha buscado que la
sociedad crea que es correcto el limitar los derechos de los
sexualmente diversos bajo el escudo de que estos tienen anormalidades
que pueden perjudicar al resto de personas. Principalmente se busca
limitar el acceso al derecho al trabajo en determinadas áreas bajo el
pretexto de que los GLBTI van a corromper a los menores, o van a
acosar a los otros integrantes, recreando estereotipos negativos
existentes en el imaginario de la gente, que a través de medios de
comunicación masiva penetran en la mente de las personas, quienes
llegan a considerar como ciertas estas aseveraciones y proceden a
discriminar a los sexualmente diversos.

“Se trata de una (…) forma de afianzar roles que hoy por hoy resultan
dañinos para sociedades que están en un proceso de cambio
paradigmático en cuanto a igualdad de derechos (desde el punto de
vista de género y de minorías sexuales).” (Carpio, 2013)
En una sociedad machista, se utiliza el discurso de odio hacia los
homosexuales para atacar la falta de virilidad o masculinidad. Uno de
los principales espacios en los que se utiliza la orientación sexual
para insultar al otro es en los eventos deportivos. Especialmente en
los partidos de futbol.

En estos escenarios deportivos se utiliza un lenguaje de tinte
homofóbico para cuestionar las aptitudes del equipo contrario, para
ofender a los hinchas del otro equipo o para denigrar al árbitro al
que se le considera inepto o corrupto en el cumplimiento de su rol en
el evento deportivo.

Con la expansión de las tecnologías, en muchas redes sociales se puede
ver como se crean grupos de personas que buscan descalificar a
personas de un equipo que no son de su agrado. Y se utilizan para
estos espacios terminología que se usa para descalificar a las
personas sexualmente diversas, además de utilizar el término gay para
referirse a esa falta de aptitudes masculinas que en una sociedad
homofóbica, falocéntrica son concebidas como dignas de valor mientras
lo femenino es denigrado.
“El uso de ese lenguaje de odio en las barras de futbol está anclado a
mantener esa masculinidad hegemónica. Es decir que el concepto
permitido de varón en nuestro entorno siempre va a ser el de un hombre
al que solo le gustan las mujeres. Entonces la marginación viene de
una expresión alusiva a un diferente género u orientación sexual.” (El
Comercio, 2012)

Estas expresiones emitidas tienen graves efectos para los GLBTI, ya
que como expresa Silvia Buendía, abogada del Observatorio GLBTI “estas
expresiones homofóbicas permiten que en una sociedad como la nuestra
se perpetúe el discrimen.” (El Comercio, 2012). Este tipo de discursos
permiten que las personas sexualmente diversas sean los destinatarios
“de discursos discriminatorios y excluyentes, creados por la sociedad
discriminante que (…) ha generalizado a partir de (…) representaciones
simbólicas e imaginarias.” (Fundación Causana, 2003, p. 41)

El uso de lenguaje de contenido homofóbico en los eventos deportivos
por parte de los hombres heterosexuales, principalmente aunque no
exclusivamente, se da debido a que estos espacios son utilizados en
sociedad para la construcción de las identidades masculinas, quienes
denigran aquello a lo que tienen temor, aquello a lo que ellos no
quieren ser, aquello a lo que no se quiere reivindicar, creyendo que
se debe rechazar lo femenino porque se lo concibe como inferior, como
débil. Al no existir una adecuada educación en diversidad sexual, y
una comprensión de lo que realmente implica tener una preferencia
sexual distinta a la supuestamente hegemónica en la sociedad, se
procede a asociar a lo no heterosexual con lo gay. Y lo gay es por lo
tanto femenino por no ajustarse a los rígidos parámetros de la
masculinidad y del género hombre que se encuentran expresados en la
sociedad. Se reproduce el estigma que integra el imaginario social y
se lo ratifica naturalizando el hecho de que lo gay es inferior a lo
heterosexual, a lo macho, a lo masculino.

“El uso de ese lenguaje de odio en las barras de futbol está anclado a
mantener esa masculinidad hegemónica. Es decir que el concepto
permitido de varón en nuestro entorno siempre va a ser el de un hombre
al que solo le gustan las mujeres. Entonces la marginación viene de
una expresión alusiva a un diferente género u orientación sexual.” (El
Comercio, 2012)

En este entorno adverso de la sociedad a las diversidades sexuales,
las organizaciones y Colectivos de defensa de derechos de la Comunidad
GLBTI han buscado una inclusión de la temática GLBTI dentro de los
medios de comunicación. Algunos de estos intentos han sido exitosos,
como el programa radial “La Nota Fuerte”, emitido los días martes y
jueves a las 22h30. Este programa se encuentra dirigido a la población
sexualmente diversa como a la población en general. Para justamente
proceder a informar correctamente a la ciudadanía de la temática GLBTI
a través de información clara y veraz, que promueve el respeto a los
derechos de los sexualmente diversos y propende al cambio de los
estereotipos errados que forman parte del imaginario social. Además
se ha generado una mayor apertura de los medios de comunicación a dar
espacios a las personas GLBTI que han sido agredidas o vulneradas por
los comentarios de tinte homofóbico emitidos por autoridades
religiosas tanto cristianas como evangélicas que han descalificado a
aquellos que buscan visibilizar una preferencia sexual, identidad de
género o sexual diferente a la que ellos consideran “correcta” o
“natural”.

“En el Ecuador, los medios de comunicación han registrado importantes
avances al colocar la problemática de la orientación sexual entre los
temas de interés colectivo. No obstante, subsisten visiones
sensacionalistas, tanto en la información noticiosa como en la
publicidad, las mismas que distorsionan el carácter diverso de la
comunidad GLBT, al reducir su existencia a unos cuantos estereotipos
que redundan en más discriminación.” (FEDAEPS, 2002, p.48)
A pesar de esta apertura que se ha dado al Colectivo GLBTI para exigir
el reconocimiento de sus derechos y ejercer el derecho a la réplica
respecto a las opiniones homofóbicas emitidas por parte de personas
homofóbicas en los medios de comunicación, estos espacios aún son muy
reducidos y no llegan a la totalidad de la población. Ni siquiera
llegan a la mayoría de las personas sexualmente diversas. Además, se
debe luchar contra una realidad en la cual tenemos muchos más
programas en los que se discrimina y estigmatiza a las personas que
conforman el Colectivo GLBTI que programas y noticias en los que se
informe verazmente sobre la temática sexual desde una óptica laica y
científica que informe de manera responsable y sustentada sobre la
realidad de la gran diversidad existente en la sexualidad humana.

--
César Pérez
caperez@udlanet.ec